Exploramos cómo puntos de interés anclan la vista y líneas reales o sugeridas conducen recorridos previsibles. Desde la regla de tercios hasta flechas invisibles formadas por miradas en una foto, aprenderás a diseñar rutas que guíen sin imponer, persuadiendo con claridad y respeto.
Comprenderás cómo triángulos, círculos y rectángulos establecen estabilidad o dinamismo, mientras el espacio negativo respira y crea significado. Recordaremos un afiche estudiantil donde abrir un hueco blanco entre bloques resolvió ruido visual, elevando la legibilidad y el impacto emocional de todo el mensaje.
El color desencadena asociaciones culturales y biológicas; usado con contraste medido, marca prioridades y estados. Compararemos una pantalla desordenada con otra que usa acentos calculados, midiendo clics y tiempos de lectura, para demostrar cómo la jerarquía cromática amplifica comprensión, accesibilidad y confianza.
Papel sencillo, marcadores contrastados y límites de tiempo aguzan decisiones. Practicaremos ciclos de diez minutos, forzando a priorizar estructura sobre brillo. Guardarás fallos con notas porque revelan caminos futuros, y terminarás con variantes claras listas para discutir sin apegos personales que limiten opciones.
Cuando nada parece definitivo, la gente opina con libertad. Usaremos papel, enlaces básicos o marcos sencillos para simular flujos y jerarquías. Evaluaremos comprensión, tiempos y dudas, refinando lo importante antes de invertir en acabados. Así ganamos velocidad, aprendizaje útil y acuerdos compartidos.
Definiremos métricas claras: lectura completa, clics relevantes, recuerdo espontáneo. Luego cambiaremos una variable por vez, documentando resultados y decisiones. Un equipo escolar logró duplicar respuestas a encuestas solo moviendo botones y simplificando encabezados; replicaremos esa disciplina para cosechar mejoras sostenibles semana tras semana.
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